Los buenos volvieron, y están rodando cine de terror

La argentina, su discusión pública, luce congelada. Si bien, como en toda sociedad que se mueve, vive,  respira y habla emergen tópicos ,estos se vienen perdiendo en  el mismo momento en que se esconde el sol. Su denominador común es la diferencia relativa y la intrascendencia absoluta. Resulta que el tema presente es el FMI, la deuda contraida y la renegociación por los terminos bajo los cuales se devolverá. Un asunto estancado. También empatanado.



TODO RESUELTO. Al finalizar las elecciones del mes de Noviembre del año pasado, el presidente Alberto Fernandez fue víctima de un trauma que puede decirse les es bastante común a las primeras lineas de este gobierno. Un ataque de ansiedad que lo hizo, en busqueda de cerciorarse como conductor de lo público, precipitarse por sobre encima de lo que le era posible decir. No había bases y condiciones solo necesidad, que fue la única que ganó al precio de ser exhibida en la medida en que lo dicho no fue sucediendo. 

Informó al conjunto de la ciudadania que en las próximas semanas sería enviado, desde el ejecutivo,  un proyecto de acuerdo para con el FMI, una suerte de carta de intención, presumiblemente consensuada, con el staff del fondo. Primero fueron semanas, luego meses, y ahora no se sabe cuando. No obstante, se sabe, en breve los tiempos apremiarán. 

EL DISLATE. Marzo será un mes de definiciones. Así como se suponía que el acuerdo con el fondo estaba casi resuelto, ahora la situación es algo crítica. En palabras del ministro Guzmán, el problema con el fondo y la traba para con el acuerdo es la política fiscal (lo que gasto y lo que recaudo, su diferencia) Resulta irónico e inocente creer que entonces hay una unica diferencia. Hay que entender que la diferenciación es meramente análitica (nada menos). No tener acordada la política fiscal redunda en no tener resuelta su financiación y por ende la política monetaria y la política cambiaria. Todo arreglado, solo faltan dos cosas: empezar y terminar.

Por otro lado, en el plano local, la oposición pareciera estar jugando un rol pueril, de dificultosa apreciación, para lo que supone una discusión política en un marco institucional consolidado. No llega a comprenderse que es lo que se busca, dado que el acuerdo que se selle hoy es la deuda de mañana. Sobrevuela una infante idea de que el ruido del helicoptero depositaria a cualquiera que haya vestido de amarillo en el sillon que inauguro Rivadavia, allá cuando la deuda externa contraida cumplió una función de alguna manera fundacional. Si le debo a un grande, a ese grande le importa que el chico siga vivo, y que no lo molesten. Una asociación leonina, pero necesaria desde una optica que las muchas de las veces, ya por buenas o malas, termina imponiendose. Pragmatismo. A la naciente nación le era necesario el reconocimiento de sus pares en el concierto internacional. Esta fue una parte de la manera.

LA NIÑA Y LA TORMENTA. Mientras en el país inviable ,caracterizado de esta manera por los mismos pasquines que hacen cumplir la sentencia , se viven dias de extremas temperaturas, el gobierno prepara las valijas y el speach para sus inminentes viajes diplomaticos. El canciller Santiago Cafiero se reunirá con su par, el Secretario de Estado Norteamericano Antony Blinken y mantendrá reuniones que, como indican las crónicas que abordan estas peripecias, buscarán destrabar el punto muerto en el cual se encuentran las negociaciones con el Fondo. Como suele ser, las figuras políticas se muestran con mayor predisposición a los contingentes pedidos de los representantes de paises vecinos, que los miembros propiamente tecnicos. El agua moja y el fuego quema. A forma de vulgar caracterización la  función del político es no romper y la función del técnico es que todo  cierre dentro de la lógica del sistema. En ese sentido uno supone que Cafiero no obtendra más que una buena sonrisa de Blinken, para la foto. No es poco, teniendo en cuenta que siempre puede faltar la foto. 

Hay que decir que la negociación y como la lleva la Argentina no deja de ser digna y justa, el tema es que el mundo es este mundo justamente debido a otras racionalidades, siempre esquivas a este ideal sobre el que Sócrates tanto indagaba. También agregar que la presidencia pro tempore del país en la CELAC puede pesar a la hora de sopesar las ventajas y desventajas de un acuerdo tan desfavorable como para que Argentina rompa vínculos o no con el fondo. En ese sentido, Alberto tiene programadas reuniones bilaterales en el exterior con Putin y Xi Jimping.

Todo muy dificil de aventurar al momento de hoy.



Nadie trabaja para perder su cargo ni manchar su cv, y siendo la Argentina un caso de manual, quedaría descartada la posibilidad de un paga dios (un acuerdo de facilidades extendidas que alargue los plazos de pago, alcanzando al próximo y a su subsiguiente gobierno). ¿Cuál sería incentivo para que el equipo técnico del FMI al frente de la negociación claudique en su posición tecnocrática? Ninguno, no lo hay.

En este punto puede atisbarse la lógica que opera sobre la conducta de la oposición política en Argentina en el marco de la renegociación de la deuda. Un abroquelamiento entre oficialismo y oposición para alcanzar el estiramiento de los pagos pondría condicionantes para la descontada futura gobernabilidad de la oposición. Lo que se pierde en este análisis estratégico es la busqueda por la reducción de las sobretasas que, por como fue el derrotero del frustado prestamo stand by, cobra el fondo.


APRENDICES, REPOSERAS Y EMBRUJAMIENTOS. Mientras al gobierno y a la sociedad le cuesta horrores mantener las persianas de los locales de la city porteña levantadas, las oficinas del Fondo son de los pocos negocios que abren para quedarse. De hecho el piso de la calle Paraguay al 1178, donde sita el FMI Argentina, hasta fue remodelado en el último tiempo.
Ensayando una hipérbole con referencia en la situación es posible citar un conocido poema de Goethe.  En el, el dramaturgo nos cuenta la aventura de un atolondrado y perezoso aprendiz de brujo que, en ausencia de su maestro, realiza un hechizo para aliviarse de sus tareas cotidianas. La brujería en un principio le funciona, no obstante se encuentra luego con un problema. El hechizo, consumado,  queda fuera de su control y en su intento, no logra deshacerlo. Algo semejante podria estar sucediendo en el sistema político argentino. El Fondo desembarco con bombos y platillos en el país como la más segura y simple solución, en su momento y a los ojos de aquel gobierno, para los problemas de la economía Argentina. Un tiempo después, con sus oficinas instaladas, pareciera que nadie quiere o nadie sabe como ponerse de acuerdo para conjurar su estricta fiscalización que, sin ser un secreto, desborda lo ecónomico y limitará, le pese a quien le pese, a los futuros gobiernos: acá sí, el tiempo con su suerte impar demostrará que no hay grieta.
No vaya a ser que, como en el poema de Goethe,  la política en su irreductible tango de dos no sepa como hacer para exorcizar a los espiritus que los perezosos y aprendices llamaron y ahora ,en estridente silencio, asustan con embrujar el mañana.

  


 

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